Riesgos

es tiempo de entrar en pánico por el poder de los nuevos vigilantes. Y de poner en cintura el poder que han amasado con nuestras vidas privadas.

Shoshana Zuboff disecciona esta estructura económica peculiar, en la que los humanos no importan como trabajadores o clientes, sino más bien como productores desprevenidos y gratuitos de la mercancía más valiosa: la información sobre los detalles más mínimos de sus vidas, desde quiénes son sus amigos hasta dónde van y comen, qué compran y qué páginas de internet son las que consultan en la engañosa privacidad.
Detalles coleccionados diligente y silenciosamente por los maestros de la economía de la vigilancia, como las compañías GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) y las demás empresas y Estados que usan de la información a beneficio propio.
La tecnología de reconocimiento facial, que está integrada en las redes de cámaras de vigilancia en rápida expansión de China, busca exclusivamente a los uigures en función de su apariencia y mantiene registros de sus idas y venidas para su búsqueda y revisión. 
La práctica convierte a China en pionera en la aplicación de tecnología de próxima generación para vigilar a su gente, lo que potencialmente marca el comienzo de una nueva era de racismo automatizado.